No, no hablaré de roedores anoréxicos. Sí quiero hacerlo del Slim G4, que clama ser el ratón más delgado del mundo: es del tamaño de una tarjeta PCMCIA lo que permite guardarlo en ese puerto de la laptop cuando no se está utilizando. Más de uno se quedará asombrado, pero a mí me parece una porquería.

Los fabricantes deberían saber que la portabilidad debe ir de la mano de comodidad para el usuario, y lo cierto es que este ratón parece de todo menos cómodo y bueno para la salud. Hay que recordar que las muñecas son muy delicadas y debemos buscar ratones y teclados que sean ergonómicos, sobre todo si se suelen durar muchas horas frente al ordenador.

El Slim G4 no pasa de ser una mala gracia que puede dejarte con un túnel carpiano de los buenos.