Cuando parecía que todo estaba dispuesto para que Consuelo González, Clara Rojas y hijo Emmanuel fueran liberados; parece que el proceso se atasca sin visos de una pronta resolución. Nuevamente es el juego político el culpable de la frustración de 2 familias y de la esperanza de millones de colombianos que veían una luz en el túnel con estas liberaciones.

Según las FARC la operación se ha visto comprometida por "los intensos operativos del ejército en Colombia" que pondrían en juego la vida de rehenes y guerrilleros. En pocas palabras, la culpa podría ser del gobierno colombiano, que en este proceso podría estar jugando un feo papel que bien describe la cultura popular: "Ni lava ni presta la lavadora".

Para complicar aún más las cosas, el presidente colombiano Álvaro Uribe afirma que la liberación no se ha llevado a cabo ya que Emmanuel no estaría en poder de la guerrilla y estaría en Bogotá bajo la tutela de un organismo oficial. Y no le falta razón a Chávez al afirmar que estas declaraciones no hacen más que dinamitar el proceso.

¿El gran error de Chávez? Seguir utilizando todo este escenarios para insistir en su pelea contra Estados Unidos: "Uribe: mira más hacia acá (...) y menos hacia Bush. Despréndete de Bush y vamos a darnos un abrazo, a hacer la patria grande. Reflexiona Uribe", porque "Estados Unidos no quiere la paz para nadie" y si fuera por los gobernantes de esa potencia "harían fiesta con una guerra entre Venezuela y Colombia".

Parece que aquí lo que prima es la política, por encima de la vida de toda la gente que a día de hoy pasa por la angustia y el calvario del secuestro. Cuando los organismos y agrupaciones implicadas dejen a un lado el aspecto político se podrá lograr un gran avance, mientras la sensación será siempre la misma: parece que nos están tomando el pelo.