A tan sólo unos pocos días del anuncio de liberación de 3 de los 45 secuestrados por la guerrilla de las FARC, el gobierno venezolano ha dado los detalles del operativo que hoy por la tarde se pone en marcha para devolver la libertad a Clara Rojas, su hijo Emmanuel y Consuelo González de Perdomo:

La llamada Operación Transparencia incluye la entrada en territorio colombiano de cinco aeronaves venezolanas y una argentina, siempre con los emblemas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la presencia de periodistas de todo el mundo. Los aparatos volarán hasta la ciudad colombiana de Villavicencio, a unos 500 kilómetros de la frontera con Venezuela, desde donde se dirigirán hacia algún lugar de la selva donde recogerán a las dos mujeres y al niño para llevarlos a Venezuela.

Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador y Francia son los países que servirán como garantes de la buena marcha de la liberación por parte de la guerrilla, que llega luego del visto bueno del presidente colombiano Álvaro Uribe, que prácticamente es el gran convidado de piedra en este proceso.

Uribe alega que prefiere seguir trabajando por la agenda que Colombia necesita, sin embargo, nunca ha estado tan cerca como Chávez de buscar una salida al problema de los secuestrados. Ahora le toca autorizar y dar los permisos necesarios para que otros lo hagan, no le queda de otra.

Evidentemente, aquí nadie es santo y se habla de un plan de Hugo Chávez para erigirse como gran salvador de América Latina. Si bien es cierto que esto serviría para limpiar su imagen pública, sería una pena que nuevamente, la vida y la libertad de 45 personas girara en torno a un juego político. Hay incluso quien habla de desestabilización política de Uribe y del pago de 500 millones de dólares por parte de Venezuela para lograr esta salida diplomática.

Habrá que atender mucho a las consecuencias de esta liberación y cual seguirá siendo la postura del presidente venezolano como efectivo mediador, y si en algún momento, desde el mismo gobierno colombiano se empieza a notar una mayor intención por una negociación con las FARC.