Lane Jensen es uno de esos aficionados a utilizar su piel como un mural de barrio periférico. Pero Jensen no se conformaba con haber cometido el gran error de tatuarse a una mujer pechugona en una de sus pantorrillas, no, el quería ir más allá...

Efectivamente, hizo ponerse silicona en los pechos de la mujer de su tatuaje. Esto es una real afición, sino jamás entendería el que alguien se dejara rajar una pierna con un bisturí en la parte trasera de un local que parece de todo menos un quirófano esterilizado.

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