Somos jóvenes y sumamente hiperactivos, una generación que tiene el culo inquieto dirían popularmente. Tras años de encierro entre 4 paredes académicas, lo menos que queremos es seguirnos aburriendo eternamente y seguir el rutinario guión que la sociedad nos tiene predispuestos. Es cierto que no todos somos así, pero Sean Aiken sí es uno de esos.

Tras terminar sus estudios de Administración de Empresa, el joven canadiense de 26 años, decidió poner en marcha en febrero una iniciativa muy especial: durante 52 semanas probaría suerte en 52 puestos de trabajo diferentes para determinar cual es el mejor. Desde el mes de julio, su amigo Ian MacKenzie le acompaña para grabarle y subir los videos testimoniales a la web abierta para tales efectos.

Sean sobrevive a base de sponsors, ya que los sueldos semanales que va ganando, los destina a una ONG que intenta evitar la pobreza infantil en Canadá. En su web, se puede contactar con él para ofrecerle empleo, y parece que el chico no hace ascos a nada: ya ha pasado por broker, camarero, panadero, animador en un acuario, ayudante en una veterinaria y así un largo etcétera que ya suman 36 trabajos diferentes.

De la nota que ha hecho ADN al respecto, yo me quedo con un extracto muy significativo:

Sin embargo, según explica, no pretende que uno de los empleos por los que pase durante el año se convierta en su trabajo ideal, sino que quiere "probar distintas posiciones" y "llevarse un poquito de cada una" para tratar de entender qué es lo que necesita "para ser feliz".

Y de eso se trata, de ser feliz en la vida. Solo hay que esperar que a pesar de que el principal sponsor de Sean sea una agencia de empleos por internet, no se trate de otra campaña viral, porque aquí si estamos hablando de un planteamiento delicado en la vida de más de uno. ¿Son ustedes felices? ¿Harían algo así para cambiarlo? ¿Es el trabajo parte importante de la felicidad y sentirse realizado? Quizás muchas preguntas que nuestra rabiosa juventud no nos permite responder.

Enlace: 52 trabajos en un año