Más de uno tiene miedo de salir por Madrid este fin de semana. Alerta máxima, dice la Delegación del gobierno en la capital, y el motivo es la celebración de 3 manifestaciones convocadas por la ultraderecha y un partido de la selección española de fútbol, en el que habrá seguridad reforzada.

Esta tarde en Sol, a pesar de estar prohibida, se celebra una manifestación que tiene por lema "La inmigración destruye tu futuro". Pero no es lo peor, ya que a las 22,30 la Falange ha convocado una manifestación que irá por todo el centro de la ciudad en homenaje a José Antonio Primo de Rivera.

Ya de por sí, se trata de situaciones complicadas, pero lo sucedido el fin de semana pasado no ha hecho más que caldear los ánimos entre grupos antifascistas -que también se manifestaban esta tarde en Sol- y los grupos de extrema derecha que tienen su base en Madrid.

La ciudad estará blindada, y 700 policías se encargarán de ello, pero es realmente triste, que más de uno tenga miedo de salir esta noche para no acabar siendo pateado o insultado, en medio de unos cuantos que con la mano derecha en el aire y con una bandera con águila incluida, creen que no eres digno de vivir aquí por simples razones raciales.

Y yo mientras, me sigo preocupando...

Actualización: La manifestación antifascista celebrada en Sol ha terminado sin incidentes, mientras la organizada a escasos metros de allí por el partido ultraderechista Alianza Nacional, no se ha celebrado.

Apunten otra: mañana en un hotel del centro de Madrid, David Duke -ex-miembro del Ku Klux Klan- presenta su libro 'Supremacismo Judío: Mi descubrimiento de la Cuestión Judía. El poder judío en la sombra'. También lo hará en Barcelona y Valencia, donde la organización está teniendo problemas para encontrar una sala de conferencias.

Finalmente, los mayores disturbios sucedieron en la manifestación antifascista de Barcelona, que se saldó con 22 agentes heridos y 7 detenidos. Lo cierto es que la violencia es deleznable sin importar la ideología política. Se puede reivindicar algo sin necesidad de destrozar, apedrear o alimentar el habitual tópico.