A pesar de su constante discurso de defensa a los autores, la SGAE parece defender solamente los económicos ideales de sus ejecutivos. Eme Navarro da 10 razones para demostrarlo: "Se gastan millones en campañas antipiratería, jornadas y formación a jueces, palacios pero no son capaces de luchar por la creación de la profesión de artista".