Lo odio. Profundamente. Es ver a alguien apuntándose a sí mismo para hacerse una foto, y me pongo de los nervios. ¿Tan difícil es pedir a alguien que les haga el favor? ¿No encuentran extraña la costumbre de fotografiarse en solitario? Si no es así, al menos ya tenemos el utensilio necesario para que al menos esas fotos salgan con calidad y no haya que repetirlas porque sólo sale media cara.

El Self Portrait Arm sale por 30 dólares y tiene una base ajustable para la cámara, además de poderse extender de 20 a 45 centímetros. El colmo del onanismo fotográfico digital. De prosperar el invento, Facebook y Myspace tendrán un crecimiento enorme de fotos de este tipo, que junto a las tomadas con webcam parecen ser las más populares.

Me obsesiona tanto el tema, que algún día escribiré una novela: El coronel no tiene quien le fotografíe.

Enlace: Self Portrait Arm