Los chilenos tienen un momento clave en la historia mediática del país, allá por 1988 cuando Pinochet aún estaba como dictador del país, Ricardo Lagos (después presidente de Chile) hizo una excelente y magistral jugada demostrando que aún en dictaduras los medios masivos tenían que ser parte de la política, sean opiniones a favor o en contra de su gobierno.

El momento, inmortalizado por YouTube, es un digno ejemplo de cómo es posible enfrentarse a una idea, por muy fuerte que parezca, por muy pública que sea, sin caer en insultos y descalificaciones a las que estamos acostumbrados últimamente:

Lagos no solo fue inteligente, también fue un gran exponente del Just in time, la oportunidad era única, el canal oficialista de la iglesia abre una pequeñísima puerta a la oposición en un programa en vivo y en directo por lo que no había oportunidades de editar antes de transmitir y cortarlo sería un fiasco para la cadena de TV, no quedó otra opción que dejarlo hablar.

Lo que resulta bastante fuerte es que, transportado el evento a la realidad actual, es necesario que en Venezuela suceda algo similar, alguien que, en el canal oficial del gobierno, le diga unas cuantas cosas a Chávez, y es que yo soy de izquierdas, pero no soy tonto y resulta imposible apoyar a alguien así.