¿Recuerdan Left Behind? Se trata de un videojuego cristiano basado en la novela del mismo título, en el que se debían salvar almas alejadas de los caminos del Señor. No deja de ser una de las formas en las que las instituciones cristianas tratan de acercarse a los más jóvenes.

El problema con este Left Behind es que chocaba directamente con los derechos de otros, ya que tal y como contaba Eduardo en su momento, el principal objetivo del juego era: "matar o convertir católicos, judíos, musulmanes, budistas, gays y cualquier persona que parezca estar separada de la iglesia y el estado".

No es el primer acercamiento de la religión a los videojuegos. En Ecetia hace unos meses repasábamos títulos como Bibleman o el curiosísimo Dance Praise, una especie de DDR con música cristiana. La más reciente acción que une la fe con los mandos llega -como no- desde Estados Unidos: una iglesia ha comenzado sus Halo Nights.

Y ¿qué han hecho los ministros, pastores, etc? pues habilitar espacios con televisiones y consolas preparadas con el famoso juego para de esa forma mantener a los chicos ilusionados con ir todos los domingos y fiestas de guardar a misa.

Se dice que además es una buena forma de enseñar a los chavalotes y chavalotas más cosas sobre la lucha entre el bien y el mal. Eso sí, si de llamar la atención se trata, lo más innovador es el manga sobre la vida de Jesucristo. Y no parece ser el único intento hecho a base de colorines, sólo hay que ver la web de Christian Comics International para darse cuenta.

Lástima que luego las homilías no sean tan divertidas...