Los rancios que crean que el lugar de las orejas está a ambos lados de la cabeza, deben ir cambiando esta anatómica creencia...

El hombre que ha hecho esta locura en nombre del arte, se llama Stelios Arcadiou, y esa oreja que se ha implantado en el brazo, ha sido creada en un laboratorio a partir de cartílagos humanos -al menos eso dicen-. 10 años de investigación le ha costado este particular performance, que en un inicio preveía la colocación de la oreja en la cabeza.

El siguiente paso, según Arcadiou, es colocarle un pequeño micrófono a su tercera oreja, para que transmita el sonido a un auricular Bluetooth y así poder escuchar tal y como si el órgano fuera funcional.

¿De verdad es necesario valerse de la aberración o de crear escándalo para crear arte? Si bien es cierto que se trata de un término muy subjetivo, habría que diferenciar muy bien entre artistas y doctores Frankenstein.

Enlace: Artist implants 'third ear' on his own arm