Organizar las cosas sin prevenir posibles inconvenientes, solo puede pasar por una cosa: las prisas por empezar el murmullo mediático referente a la candidatura de Madrid a las olimpiadas. Luego de presentar los logos, surgió el primer problema: un posible plagio.

Y ahora los problemas siguen y empeoran. Sino vean la siguiente imagen...

El de la izuiqerda es uno de los logos candidatos, en concreto el de Luis Coderque. ¿Y de quién es el de la derecha? Pues también de Luis Coderque, que lo presentó hace 2 años a un concurso público para representar a la ciudad, organizado también por el Ayuntamiento. Se copió a sí mismo con el agravante, de que la agencia en la que trabaja -¿o debería decir trabajaba?- formaba parte del jurado para elegir a los 3 logos finalistas.

Por supuesto, el logo ya no entra en la competición y la agencia se ha retirado del jurado y ha declarado no saber nada del asunto. Y la cosa pinta grave, según El País:

Este dibujo no sólo no es inédito, sino que Coderque puede estar incurriendo en un delito contra la propiedad intelectual, ya que no estaba ejerciendo como un particular, sino como parte del equipo de Landor, de modo que el diseño original pertenece a éste o incluso al Ayuntamiento que lo descartó para decantarse por ¡Madrid!.

Por otra parte, parece que no es la única pifia por la que está pasando la elección del logo oficial:

Por otro lado, el control de la votación, que empezó hace dos semanas, es casi nulo. Por Internet, se puede votar tantas veces como cuentas de correo electrónico se tenga. En el caso del voto en las urnas y con papeleta, el Ayuntamiento no comprueba si el DNI y el nombre del votante son reales.

La gracia es que todo el concurso es un despropósito desde el primer momento, sino que alguien me diga cuales fueron los criterios para elegir estas 10 malogradas propuestas. Previsión y precaución, amigo organizador.