Cuando crees que escuchar música o ver la televisión en cualquier lugar es algo normal, allí la SGAE ve ánimo de lucro y reclama el pago de sus derechos. Y no se cortan en nada, sino que le pregunten a los peluqueros de Orense, [que ya han recibido la cartita de la *honorable* institución](http://www.internautas.org/html/4185.html):

> La Federación de empresarios de peluquería de Galicia, que preside el ourensano Antonio Peiteado, no quiere saber nada con la Sociedad General de Autores de España (SGAE) ni con sus tasas. La agrupación gremial recomienda a sus asociados que no paguen la cuota que esta entidad pretende cobrarles por la difusión de música ambiental en sus establecimientos, bien tenga su origen en un aparato de radio, en un reproductor de música, una televisión, un vídeo o cualquier otro sistema que permita hacer lo que consideran «comunicaciones públicas» de música.

A este paso llegará un día en el que tendremos que pagar por entrar en un ascensor, o cada vez que nos dejen en espera al hacer una llamada. ¿Hasta donde y hasta cuando permitirán a la SGAE seguir actuando de esta manera? Porque desde su punto de vista, se defienden los derechos de sus autores afiliados, pero ¿quien nos protege a nosotros?

Justo hoy, el presidente de la [AETIC](http://www.aetic.es/), Jesús Banegas [ha dicho algo interesante](http://www.20minutos.es/noticia/281112/0/sgae/empresarios/victimista/): *"Los tribunales deben ser los únicos garantes del respeto a los derechos de todas las partes. Cualquier mayor protección a los derechos de autor sólo se puede alcanzar a costa de rebajar el grado de seguridad jurídico"*.

La lógica nos impulsa a pensar que lo más correcto sería un escenario en el que colaboremos todos, para no sufrir el desequilibrio que presenciamos cada día, provocado por las ansias de la SGAE.