Definitivamente, hay artistas que se han convertido en verdaderas máquinas de hacer dinero, sin importar si llevan puesto el pijama de madera. La muerte, en muchas ocasiones, no hace más que disparar las ventas de discos recopilatorios de los fenecidos e incluso argucias tecnológicas que les devuelven a la vida.

Según Forbes, los 3 músicos muertos que más dinero generaron en 2006 fueron: Kurt Cobain -50 millones de dólares-, Elvis Presley -42 millones- y John Lennon -24 millones-. El listado completo también incluye nombres célebres como los de Ray Charles, Johnny Cash, George Harrison o Bob Marley.

Todos ellos, siguen haciendo sonar la caja registradora, al pasar por el sensor de código de barras, artículos de todo tipo: recopilaciones en CD, DVDs, figuritas, posters, derechos para libros y películas y un largo etc.

En Latinoamérica podríamos tener un caso parecido -salvando las distancias-: Selena. Tras el asesinato de la que fuera joven promesa de la música Tex-Mex, no ha parado de venderse merchandising para refrescar la necrológica. Cuando creíamos que aquella nefasta película -que a su vez popularizó a Jennifer López- le daría el descanso eterno, primero apareció un homenaje televisado y en estos días, lo peor:

A doce años de la muerte de la ‘Reina del Tex Mex’, Selena, la empresa Q-Productions, Inc. lanzó en la Unión Americana y México la primera de cuatro muñecas con la imagen de la cantante. Selena Live in Concert, es el nombre de la primera figura a la venta.

Todo indica que la muerte honra a los que fueron malos, y hace leyendas a los que, supuestamente, fueron buenos. Eso además de ser una impulsora importante del merchandising, que a hoy día no deja de ser la forma más rastrera del marketing: es como vender trocitos de carne en una tribu caníbal.