No pondré simplemente El rey murió porque hay mucho sensible suelto. Me refiero a Elvis Aaron Presley, que en estos días cumple 30 años de haberse dado un chapuzón en la bañera, previo paso por el botiquín.

Muchos podrán criticarle e incluso aborrecerle por los últimos años de su vida, en los que su creciente panza y la distracción que empezaba a provocar el movimiento hippie en la juventud, hizo que el chico de pelvis alegre quedara tras un suntuoso mono y unas enormes gafas de sol.

Pero Elvis es de esos artistas conocidos en todo el mundo, y ostenta records difícilmente igualables: 149 canciones en el Top 100 USA, 31 películas, 625 clubes de fans, 85.000 imitadores y muchas otras cifras que hicieron y siguen haciendo de El rey, una leyenda que hace ganar mucho dinero. Sólo en 2006 Elvis Presley Enterprises ganó 48 millones de dólares.

Como cada año, miles de personas han peregrinado a Graceland en esta fecha conmemorativa, que los más veteranos recuerdan y los más jóvenes han escuchado alguna vez. Por supuesto, Elvis es el protagonista de una leyenda urbana universal: la posibilidad de que el artista haya montado su muerte, para tener una vida más tranquila, es un buen y recurrente tema de conversación de taberna.

Esta año no será menos, se volverá a poner a la venta otro recopilatorio de grandes éxitos y por si fuera poco, hoy se pone a la venta en iTunes una nueva versión de In the Ghetto en la que se ha añadido la voz e imagen -también hay video- de su díscola hija Lisa Marie Presley.

¡Larga vida al rey!... Aunque a veces le jueguen una mala pasada y le hagan cantar con Celine Dion después de muerto.