Hace unos años, un teclado era un simple periférico de entrada, según lo clasificaban los habituales libros teóricos de informática, de la época. Y no sólo eso, sino que eran baratísimos. Esto compensaba, sobre todo a los que tras 10 almuerzos tenían un criadero de migajas debajo del teclado.

Hoy en día, la concepción del teclado ha cambiado casi en función del usuario, mejorando la funcionalidad, el diseño y por consiguiente, encareciendo su precio. Aquí unos cuantos ejemplos:

  • El de los cegatones: Tiene las letras de las teclas un 430% más grandes que los teclados habituales. Es de la marca Visikey, y ellos aseguran tener muy buenas ventas. Y es que aunque no lo queramos reconocer, o lo consideremos falto de estética; todos necesitamos un teclado de estos. Eso sí, la ceguera se paga: 39,95 dólares, en concreto.

  • El multifuncional: Es feo a rabiar, pero a cambio te ofrece alguna funcionalidad agregada. Como buen ejemplo está el Solid Year Multimedia Webcam Keyboard -en la industria del teclado no escatiman en nombres-, que como valor añadido incluye una webcam, un botón de acceso directo a Skype y manos libres incorporado.

  • El especialito: Todo indicaría que es un teclado normal y corriente, de no ser porque contiene teclas intercambiables, que indican atajos de teclado o funciones especiales para programas como el Avid o el Final Cut Pro. El Logic Keyboard es uno de esos, pero tanto colorín y tanto facilitar la vida, tiene un precio: 149 euros.

  • El ergonómico: Desde que millones de personas han acabado sus días de oficinistas en plan Capitán Garfio, la comodidad y el cuidado de manos y muñecas son un valor en alza. Logitech es especial en fabricar teclados de este tipo, y una muestra de ello es su más reciente Wave. Se supone que es un teclado que previene la deformación que de por sí ya presentan en su diseño. ¡Que feos, oiga!

  • El que no hace ruido: Depende de lo quisquilloso que seas, el ruido del teclado puede ser una sinfonía molesta en horario de oficina. O quizás quieres que nadie te escuche teclear a altas horas de la madrugada, aunque disminuyas la velocidad por teclear con una sola mano... De todas formas, Thanko tiene una solución que disminuye el ruido en casi un 50% gracias a soportes de silicona. 40 euros por hacerte el callado.

  • El futurista que nunca llega: Yo diría que ya han pasado años, desde que se anunciara el Optimus Maximus. No es un teclado, es una belleza visual en el que las teclas son minipantallas de 48 x 48 y 65.536 colores. Lo más reciente que se ha sabido es que las primeras unidades ya prevendidas por 1.500 dólares, saldrán en diciembre.

  • El que se copió del vídeo de Michael Jackson: ¿Recuerdan el vídeo de Billie Jean? En él, la acera se iluminaba al paso del exnegro. Pues lo mismo pasa con el teclado de Luxeed. Hay 2 versiones, el que se ilumina por completo -127 dólares- y al que sólo se le iluminan las letras -137 dólares-. ¿Ustedes le ven utilidad alguna? Yo no, salvo que teclee en medio de una discoteca.

Esto por no hablar de las mil modificaciones existentes para no dejar escapar ni una opción en los juegos online de moda, o el delirio maquero con el que convivimos por aquí. En fin, ahora hay tantos estilos de teclado como para perderse toda una tarde tomando la decisión. Eso sí, no sé ustedes pero yo soy más de teclado blanco normalito.