Fíjense en la cadena de hechos y me darán la razón: Kasey Kazee decide tapar su cara de la manera más llamativa posible, antes de entrar a robar en una tienda de licores en Kentucky.

Su máscara es tan alegórica que inspira de todo -risas incluídas- menos temor, lo cual hace que los encargados de la tienda lo atrapen y se lo dejen en bandeja a la policía. La gracia es que con la cara realmente marcada, se atreve a decir que ese no era él. Evidentemente, ahora está preso.

Ahora, vean el vídeo y ríanse tanto como yo...

Y como siempre en estos casos, hay que alegar problemas físicos o psicológicos: Kazze ahora argumenta que no recuerda nada de lo sucedido, ni siquiera cuando la policía le quitó su pegadizo camuflaje.

Enlace: The Duct Tape Robber | Gracias: Dixel