La lucha contra la inmigración y el traspaso ilegal de las fronteras cuesta mucho dinero. En España el sistema utilizado para el control de ambas cosas es el SIVE -Sistema Integral de Vigilancia Exterior-, que de momento cumple con dichas funciones en las Islas Canarias, la costa andaluza, Ceuta y Melilla.

El SIVE es un sistema español, dotado de diversas componentes de alta tecnología:

Una red de sensores de radar, sistemas optrónicos incluyendo cámaras térmicas y de rayos infrarrojos para una vigilancia contínua tanto de día como de noche y también sensores acústicos. Todos ellos están desplegados en tierra, embarcaciones, aeronaves y satélites. La información procedente de los sensores se utiliza tanto para misiones de inteligencia como para planificar las actividades de interceptación y aprehensión de las fuerzas de seguridad.

Desde su puesta en marcha, los resultados han logrado fortalecer bastante la frontera marítima entre Marruecos y España, a tal punto, de que prácticamente se ha convertido en un elemento disuasorio para aquellos que piensan en dar el anhelado salto.

Ahora un estudio del Instituto por la Paz de Oslo da detalles económicos, respecto al coste de dicho sistema:

El estudio indica igualmente que sistemas de control como el SIVE suponen un gasto tanto más importante cuanto mayor es su radio de acción. En el periodo 1999-2004 el SIVE contó con un presupuesto de 150 millones de euros, lo que "supone alrededor de 1.800 euros por cada inmigrante que fue interceptado durante el periodo de cinco años en cuestión".

Tal y como cuentan en Bottup, este mismo estudio cataloga a la de África y España como una de las fronteras más radicales del mundo, incluso más que la que separa a Estados Unidos y México. Las razones son primordiales: la gran diferencia de riqueza per cápita entre países como España, Marruecos o Senegal; y la dificultad añadida de una frontera con muchos kilómetros de agua de por medio.

Enlace: La frontera entre España y Marruecos es una de las más 'radicales' del mundo