Cuento: racismo, abuso de poder, tráfico de drogas, muchísima corrupción, violencia creciente y muchas más barbaridades.

Según la web de la Procuraduría General de la República, su misión es "Ejercer, como institución responsable, la acción penal pública, la investigación de los hechos punibles, la representación y defensa del interés público y social, así como la vigilancia y cumplimiento de las normas del debido proceso legal; garantizando la protección de las víctimas y los testigos y el respeto de los derechos humanos".

Con los casos que he contado, dirán ustedes que el organismo tiene mucho trabajo, pero no. Todo indica que pasan el tiempo con cosas que consideran mucho más amenazantes: El reggaeton.

El Procurador general de la República, Radhamés Jiménez Peña, advirtió ayer que el Ministerio Público tomará acciones para sacar de las emisoras de radio del país la música de reggaeton que incita los jóvenes al consumo de drogas [...] Dijo que también en los sitios públicos donde haya acceso o posibilidad de que los jóvenes tengan contacto con ese tipo de propaganda alienante, tiene que ser prohibida la difusión de reggaeton.

Y es cuando a mí se me queda cara de tonto. ¿Si bailo reggaeton correré a drogarme? Señor Procurador, haga su trabajo -el que se supone debe hacer- y déjese de santurronerías, ignorancia e intolerancia.