Dicen por ahí que cada vez que descargamos música de internet: Estamos robando a sus autores o hacemos algo ilegal compartiéndola. Incluso se habla por ahí de acabar con esos infernales aparatos que podrían servirnos para escuchar esa música ilegal.

Pero, si compramos un disco, ¿de verdad estamos beneficiando a su autor? Martin Varsavsky tiene la respuesta en un interesantísimo artículo sobre la historia de la música por internet y la piratería:

Según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), el reparto de un disco original en cualquier tienda de España por un valor de 15€ (precio medio habitual de un CD), sería el siguiente: un 9,4% corresponde a los autores (lo que equivale a 1,42 euros); un 13% del disco corresponde al distribuidor (2 euros); el 16% corresponden a los ingresos de hacienda a través del IVA (2,4 euros); el 26% es el beneficio de la tienda (un total de 4 euros); y los ingresos de la compañía discográfica alcanzan el 34,6% (supone 5,19 euros por disco).

Sé que es un negocio, pero que al menos reconozcan la verdad: La cruzada contra internet y el P2P no es a favor de las merecidas ganancias de los que hacen la música. Es una cruzada a favor de que las discográficas nos sigan sangrando con discos de hasta 21 Euros.