España ya tiene una agencia de publicidad que se caracteriza por buscar algo hasta ahora inexistente en una marca: su olor. Se llama Homo Napiens -¿pillan el chiste?- y aboga por el olor corporativo para diferenciar el mercado publicitario, cada vez más saturado:

Para saber a qué huele una empresa, Homo Napiens trabaja con el método clásico de recoger el máximo de información del cliente hasta definir qué y cómo comunicarlo. Pero el resultado no es un eslogan, sino un odotipo, un olor corporativo. Si el cliente acepta el primer esbozo, se aplican rigurosos criterios documentalistas para definirlo hasta el último detalle.

Ya me imagino esas marcas con su merchandising perfumadísimo. Quizás impacta y llame la atención del olfativo receptor, pero ¿de verdad vende la marca? Porque por mucho que nos empeñemos, el olor informa poco sobre la ventaja de decidirse por un producto u otro, siempre y cuando no se trate de algún restaurante.

¿A qué olerá Hipertextual? Pues lo que yo digo, a ustedes no les importará en lo absoluto, mientras nuestros contenidos sean interesantes. El odotipo no pasa de la simple anécdota de empresa que no sabe en qué gastarse el dinero.

Enlace: Persuadir mediante el olor