Ana María Aragonés es mi héroe, su artículo de hoy llamado ¿Con qué cara se puede hablar de migración? explica algo que llevo diciendo aquí mismo por meses, el gobierno mexicano (y una gran parte de sus habitantes) son sumamente hipócritas en temas de migración y política exterior. Se quejan del trato que se le dan a los mexicanos en el norte mientras hacen lo que les da la gana con los que intentan entrar al país por la frontera sur. Esto lo hace el gobierno pero una gran parte de la población mexicana lo acepta y lo apoya, cito parte del artículo:

La nota de La Jornada (11 de febrero) en la que se muestra la bestialidad de los agentes federales y del Instituto Nacional de Migración al interceptar un ferrocarril de la linea Chiapas-Mayab en el que viajaban cerca de 500 indocumentados centroamericanos es inaceptable. En este tren había también mujeres -una de ellas embarazada- y niños, y a pesar de ello, todos fueron detenidos con lujo de violencia. Una gran parte resultó con lesiones y a una mujer le tuvo que ser amputado un pie.

Pero, ¿cómo se puede armar una estrategia con personas que tienen las mismas necesidades de los migrantes mexicanos o de cualquier parte del mundo? Es aberrante que el gobierno mexicano, cuando se trata de trabajadores mexicanos que intentan pasar al otro lado de la frontera en forma indocumentada señale que son personas decentes, que sólo buscan un trabajo para poder apoyar a sus familias, pero, ¿qué pasa con los centroamericanos? ¿No son también personas decentes que únicamente quieren alcanzar una vida mejor? Qué terrible tener que aceptar que "afortunadamente" muchos de nuestros migrantes pueden pasar la frontera norte, y aunque se enfrentan a terribles peligros, como los Minuteman, la Patrulla Fronteriza, el caudal del río, pero que nada de eso es comparable con lo que sufrirán los migrantes que intentan pasar por el sur, señalado por muchos autores como la frontera maldita.

Este es, queridos lectores, el gobierno "de centro" de Felipe Calderón.

Con qué cara se puede hablar de migración (La Jornada)