Cuando yo creía que Air Madrid no podía ser peor, voy y leo en El País:

Una mujer diabética, una pareja con un niño de dos años y unos recién casados son algunos de los ocho pasajeros ecuatorianos a los que Air Madrid obligó ayer a abandonar la zona de embarque. Su vuelo salió con más de un día de retraso el domingo, pero entonces no pudieron embarcar en él porque fueron declarados pasajeros no gratos bajo la acusación de haber agredido a varios empleados del personal de tierra.

Si yo durara un día en zona de embarque, tengan por seguro que también me molestaría, al igual que si es cierto que agredieron a algún empleado ¿por qué no hay denuncia alguna? La cuestión es que finalmente les cambiaron el vuelo, pero nada es perfecto en las riendas de Air Madrid:

Sin maletas -el sábado las facturaron y el domingo volaron en el avión que salió a Quito-, pasaron el control y entraron a la zona de embarque. Cuatro de los pasajeros afectados fueron expulsados de nuevo de esa área cuando se disponían a entrar en el avión. "Vosotros no viajáis porque a mí me da la gana", afirman que les dijo una empleada de la compañía.

Y dirán ustedes "Que recurran al consulado". Pues no, los forajidos empleados de Air Madrid no entienden de relaciones diplomáticas:

Ayer, el cónsul, según su versión, no consiguió hablar con la dirección de la empresa. "Esta mañana he llamado a Air Madrid y me han dicho que les daba igual quien fuera y que nadie iba a darme explicaciones", relató por la tarde.

Primero hay que aguantarles los insufribles retrasos y ahora también hay que aguantarles el maltrato a personas que ya tienen bastante con estar tirados durante 2 días en un aeropuerto. ¿No hay quien ponga cartas en este asunto? ¿También habrá que hacerle a los empleados una revisión de mantenimiento? Muchas preguntas con una sóla solución: Cerrar esa aerolínea.