El canon digital en España incurre en viejas técnicas de cobranza de impuestos, técnicas que los sistemas modernos evitan a toda costa para intentar no perjudicar al consumidor, pero sabemos que las entidades de gestión colectiva siempre buscan cómo sacar aunque sea un centavo más.

Esto es lo que más me ha llamado la atención del estudio realizado por el analista Valentin Bote para Enter:

Los sistemas fiscales modernos tienen gran cuidado en evitar la doble imposición. Básicamente, tratan de evitar que un mismo hecho imponible esté gravado más de una vez, lo que responde a una lógica bastante evidente.

El ejemplo típico es el de los dividendos que paga una empresa: forman parte del benefi cio de la compañía, por lo que tributan en el impuesto de Sociedades y, al ser percibidos por los accionistas, se produciría un fenómeno de doble imposición si tributasen íntegramente como parte de la renta de la persona física. Para evitar problemas como el descrito se establece en la estructura de los impuestos mecanismos de corrección para evitar que se pague dos veces por la misma percepción.

En el caso del canon digital, nos enfrentamos a un problema parecido. Ante un mismo hecho imponible, como podría ser realizar una copia privada de un disco de música, el canon obliga a pagar por este concepto al comprar el disco original, al adquirir el soporte que servirá para grabar la copia y al comprar cada uno de los dispositivos en los que vamos a escuchar dicha copia. Se producirá, pues, no un fenómeno de doble imposición, sino de múltiple imposición, ya que se llega a pagar tres o cuatro veces por la realización de la copia privada.

También se explica en dicho informe que el canon digital representa más del 60 por ciento del precio de los DVD y para el reproductor iPod de 30 gigabytes puede suponer un sobrecoste de 90,6 euros, increíble.

(Vía Asociación de Internautas)