Se supone que el pintar de color rosa las paredes reduce la agresión en la o las personas que se encuentran dentro, pero esa no fue la razón por la cual en una pequeña cárcel (de 5 personas) en Texas pintaron las paredes, barrotes, y cambiaron el color de la ropa a rosa.

Resulta que, según Clint Low quien es el Sheriff de Mason County, inicialmente pintó la ropa de ese color para evitar el robo, pero al darse cuenta que la reincidencia de delito bajó en un 70%, también pintó los calabozos; desde ahí tampoco hubo peleas.

(Vía Boing Boing)