Cuatro, cinco y seis años atrás cuando ya tenía algún tipo de relación y/o conocimiento de las formas en que las promotoras, productoras y disqueras en México funcionan era muy difícil exponerlas, sobre todo por parte de los afectados, a veces las bandas y a veces el mismo público asistente.

Me da gusto ver cómo algunas de estas empresas ya no pueden mentir y si lo hacen quedan muy mal (y lo siguen haciendo porque están muy acostumbradas), especialmente por el poder que ahora tienen, por ejemplo, los sitios oficiales de las bandas y los blogs.