Actualización (21 de mayo, 2010):

Nos escribe Quinton Crenshaw del departamento de Comunicación de Kimberly-Clark para aclarar que James Sensenbrenner no tiene ningún vínculo administrativo ni de liderazgo con la empresa y no es heredero de nada.

El comunicado en su totalidad:

El congresista estadounidense James Sensenbrenner no tiene ningún vínculo administrativo ni de liderazgo con Kimberly-Clark Corporation. Como sociedad anónima, la Corporación Kimberly-Clark no tiene herederos, a pesar de las afirmaciones sin fundamento que están circulando en Internet. Actualmente, el congresista Sensenbrenner sólo posee un número limitado de acciones y es simplemente uno más de los miles de accionistas de nuestra empresa. Sus opiniones no representan a Kimberly-Clark y sus creencias políticas son exclusivamente suyas.

Kimberly-Clark ha tenido un compromiso histórico con las comunidades latinas, como parte de nuestro enfoque en la diversidad y programas filantrópicos que apoyan la educación, el cuidado de la salud y mejores condiciones de vida. Nosotros brindamos un apoyo sostenido a los asuntos sociales en las comunidades latinas, especialmente a través de nuestras operaciones en América Latina, donde somos uno de los principales empleadores con más de 17.000 empleados en esta región. De hecho, 12 de nuestras empresas Kimberly-Clark fueron reconocidas como las “Mejores Compañías para Trabajar en Latinoamérica" en 2010.

El post original, que sólo era un rumor, a continuación:

Al parecer muchísimos inmigrantes latinos en Estados Unidos no saben que James Sensenbrenner, republicano, autor y patrocinador de la propuesta HR4437 que criminaliza a 11 millones de indocumentados es el heredero de la fortuna de Kimberly-Clark.

Si uno compra productos como Kleenex, Scott, Huggies, Pull-Ups, Kotex o Depend estarán poniendo dinero en la cuenta del señor Sensenbrenner. Uno de muchos emails en cadena que circulan estos días dicen:

Hoy empieza el boicot: pasar el hacha a Kimberly-Clark. Diga a todos sus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo que no compren esos productos. Sensenbrenner debe saber que a quienes desea criminalizar, lo han estado haciendo millonario, ya que esa empresa pertenece a su familia.

¿Sensenbrenner quiere construir un muro entre Estados Unidos y México? Pues bien, ahora debemos construir un muro entre sus productos, los inmigrantes y los hispanoparlantes. Avisemos a quienes conozcamos aquí y en América Latina, que ha empezado el boicot contra los productos Kimberly-Clark.