Durante un chat en línea en El Mundo, algunos pudieron hacerle preguntas al infame Pedro Farré, director de Gobierno Corporativo de la SGAE. En el mejor estilo gangster el señor acusa sin dar una sola prueba a los que defienden el copyleft. Este es el mismo método que usa la SGAE para aplicar el canon, para demandar a diestra y siniestra, para sembrar miedo, etcétera.

También tiene la habilidad del político, y eso es, contestar sin contestar, por ejemplo, al preguntarle por qué se debería pagar canon a un reproductor digital si sólo se escuchará canciones bajo copyleft en este (pregunta #7), el responde (negritas mías):

Creo que detrás del copyleft y derivados hay intereses comerciales con nombres y apellidos. Cualquiera que tenga un poco de curiosidad, podrá descubrirlo navegando simplemente por la Red. El copyleft no tiene sentido en un mundo moderno del mismo modo que tampoco lo tiene reivindicar la abolición de los derechos de los trabajadores. Los derechos de autor son los derechos de los trabajadores de la cultura, nada más y nada menos.

Me pregunto qué tienen que ver las supuestas "fuerzas malignas detrás del copyleft" con el canon. Más adelante, insistieron en el tema, invitándolo a dar nombres y apellidos de quienes tienen intereses comerciales (pregunta #18), a lo que responde:

Les invito a que naveguen por determinadas páginas en apariencia alternativas. Quienes quieren cargarse el modelo moderno de derechos de propiedad intelectual, el que tanto costó conseguir (como cualquier derecho fundamental), son algunos que quieren pagar menos o incluso no pagar. Es decir, que quieren lucrarse a costa de quienes crean los contenidos, esto es, los autores. Desde la SGAE, porque así nos lo exigen nuestros asociados, no podemos permitir que una cosa así suceda. Es más, creo que los parlamentos y los jueces de todo el mundo desarrollado nunca lo permitirán.

Lo que Pedro Farré dice en pocas palabras, es que no pueden permitir que exista el copyleft, porque así se lo exigen sus asociados. Qué fuerte, usar músicos de todo tipo, obligados a estar en la SGAE para justificarse. No se puede ser más ganster que eso.