Alonso Arreola, Dixo.com:

Por medio de esta misiva quiero compartir las reflexiones que me asaltan cada que me topo contigo —inevitablemente— en la televisión mexicana.

Nunca me has caído bien. Es cierto. Sin embargo, he de aceptar que hace años era de los que tolerantemente decían: “Adal es un idiota pero sabe lo que hace”. Ahora simplemente soy de los que dicen: “es un idiota”. Y es que ya no puedo verte —como se dice vulgarmente— “ni en pintura”. Cuando en los cambios de la tele me encuentro con tu cara, siento como si un enano con espuelas me bailara una polca en el páncreas. De veras no te soporto cabrón. Ya sé que eso está mal… que no eres tan importante… que debería calmarme… pero no logro controlarlo… ¡de veras me cagas!, chale… Voy a mandarte a este wey para que te madree, neta…

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