Debo confesar que, desde mi niñez, siempre imaginaba ver una plaza de toros donde las cosas se daban al reves: una persona correteando indefensa, desubicada e impotente a su destino, mientras un grupo de toros se toman turnos para primero lastimarlo lentamente hasta que el humano practicamente gatea en el piso intentando alejarse de estas "bestias". Por último uno de los toros decirle darle un cuernazo de gracia y matarlo ...y muchos aplauden.

Aunque es probable que nunca suceda y es imposible remitirme a películas como El Planeta de los Simios, hace unos días pasó algo en México que, durante unos pocos minutos, invirtió los papeles de las corridas de todos. En vez de contárselos, es mejor que lo vean [vía] (las escenas pueden ser un poco fuertes):

Y aunque no soy ningún insensible y no desearía que a nadie le pase este tipo de cosas, no pude evitar sonreir un poco viendo como el animal fue totalmente decidido a atacar a la gente que planeaba aplaudir y celebrar su lento sufrimiento y muerte. Desgraciadamente no le duró mucho, ya que uno de estos toreros imbéciles decidió sacrificarlo, viniendo desde atrás (¿mucho miedo a enfrentarlo?) y clavándole su espada a este toro apodado pajarito que probablemente tenía muchas ganas de vivir.