Antonio Burgos está un poco enojado con los blogs y los foros, los compara con los programas del corazón y a las paredes de los retretes antiguos de la estación de Utrera.

Vamos, como las paredes de los retretes antiguos de la estación de Utrera, pero en internet...

Más o menos. Pero las pintarraqueadas paredes de los excusados de la estación de Utrera eran un manual de respeto y cortesía al lado de los blogs. Según contó Salvador de Quinta, en aquellas ferroviarias letrinas alguien puso: «En este mismo rincón/y en este mismo retrete,/le di por culo a un factor,/al que pica los billetes/y hasta al jefe de estación». Eso sería ahora Versalles. En los blogs se leen cosas peores, y con nombres propios: te dicen quién es el jefe de estación. Sin ninguna prueba. Mucha basura. Cobardía del anonimato. Territorio de impunidad. Lo que era la sierra con el bandolerismo es ahora el llano de los blogs. Más inquietantes, aleatorios y peligrosos. Te subías a una diligencia para cruzar Despeñaperros y sabías que te podía salir la partida del Tempranillo. Ahora entras en los blogs y no sabes lo que te puedes encontrar

Banderolos de blogs y foros