Podemos burlarnos de políticos, del presidente de la república, personalidades de la televisión, locutores de radio, directores y actores de cine, directores de empresas, periodistas influyentes, cualquier ícono cultural creado por nuestras sociedades contemporaneas e inclusive de nosotros mismos.

Entonces, ¿por qué está mal burlarnos de la religión? (que de paso y no olvidemos, fueron todas creadas por nosotros mismos)