...por no decir "Microsoft hasta en la sopa" (aunque los dichos ya hay que renovarlos). La historia es esta:

Acto 1: Apple intenta patentar la interfaz del iPod en Octubre, 2002.

Acto 2: John Platt patenta un sistema súmamente similar a la manera en que funciona la intefaz del iPod.

Acto 3: La oficina de patentes, después de tres años de pelea con Apple, rechaza la patente.

Acto 4: Nos enteramos que John Platt es empleado de Mícrosoft.

Imaginemos, por un momento, a Steve Jobs llamando a su "amigo" Bill Gates para ver cómo arreglar el problema. No se si la llamada se dio, pero si es muy probable que Apple termine pagando hasta $10 dólares a Microsoft por cada iPod que se ha vendido y se va a vender, después de todo están usando un sistema del cual no tienen patente. Se calcula que hasta el momento se han vendido unos 25 millones de estos reproductores digitales.

Y esta es la razón por la cual hay que decir no a las patentes de software.