En Estados Unidos (el país de las demandas ridículas) un juez símplemente no le creyó a Devin Moore, un joven de 20 años que mató a 3 policías cuando en su defensa uso la carta de "lo hice por influencia de jugar Grand Theft Auto por horas y horas". Moore dijo "la vida es un videojuego, hay que morir en algún momento" cuando fue capturado por la policía después de cometer los crímenes.

Un precedente que le viene bien al mundo de los videojuegos ahora que se han visto perjudicados con ataques de gente como Hillary Clinton diciendo que es una amenaza a la moralidad. Y es que es ridículo. Grand Theft Auto San Andreas es de los juegos que mejor se han vendido en la historia y hasta donde se no se ha dado un pico inexplicable en el número de muertes (o de robo de autos).