Coldplay nos agarró por sorpresa hace 5 años, su disco “Parachutes” mostraba un lado “deliciosamente depresivo” de la música que no se había escuchado en el radio hace mucho tiempo; aunque monotemático, lento y sentimental resultaba excelente y hasta refrescante en la escena musical de principios de la década dominada por grupos como Linkin’ Park.

Un par de años más tarde se lanzó “A rush of blood to the head” que podría ser calificado como “exageradamente empalagoso” pero hasta cierto punto bueno. Luego de eso llegó la "sobre-exposición Coldplay" y gran parte de la población mundial se vio destinada a escuchar canciones del disco como si no existiera otro grupo en la faz de la tierra. Se dice que la música no debería verse afectada por elementos externos pero Coldplay me cansó tanto que he estado a punto de borrarlos de mi iTunes (y mi iPod) en varias ocasiones.

X&Y intenta continuar en una línea muy específica llamada “Clocks”; al escuchar cada una de las canciones notarás que durante la composición y grabación los integrantes del grupo estaban perfectamente concientes del éxito obtenido y como sus temas han sido escuchados hasta la saciedad. Si X&Y fuera una persona, este gritaría: ¡Dinero, dinero! — Totalmente influenciados y afectados por su propio éxito se volvieron insufribles.

El disco está claramente destinado para fans adolescentes que emocionados y emocionadas cantarán llorando “The speed of sound” y el siguiente single, y el siguiente single y el siguiente single hasta que la disquera lo exprima hasta la última gota y el grupo haya hecho una gira de dos años en donde ya no notaremos diferencias entre ellos y Hillary Duff: su música sobre-producida suena siempre igual, monótona, repetitiva y aburrida, nunca hay un seguimiento de notas demasiado complicado y llenas de momentos en que Chris Martin casi alcanza el falseto y su canto pueda ser fácilmente confundido con el llanto, pero en cada ocasión que sucede no seremos envueltos por el sentimentalismo y las letras mal escritas del disco sino por risas y burlas.

Por eso X&Y ya es un éxito, al parecer vivimos en una época donde la calidad de una canción o un disco es inversamente proporcional al éxito que estos tienen. Esperen escuchar, una vez más, a Coldplay hasta la saciedad.