Hace unos días escribía sobre el programa Enfoque en el cual un grupo de personas relacionadas a la industria de la música se sentaron a debatir sobre la piratería, el top manta y algunas otras cosas. También enlazábamos a un .torrent para que puedas ver el programa y no solo leer al respecto.

David Bravo ha publicado sobre cómo se hizo el programa y algunos de sus pensamientos sobre las demás personas que asistieron de los cual me robo algunos pedacitos:

Bautista llegó con Pedro Farré y un señor también de SGAE cuyo nombre y cargo no recuerdo. No saludó a nadie y se limitó a sentarse y a mirar al tendido. Un hombre simpático, afable y lleno de cariño.

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Antes de empezar le dije a mi novia que le haría gestos para que así supiera cómo me encontraba en cada momento. Ya saben: señas privadas que solo ella y yo conoceríamos. Por ejemplo, si rompía a llorar a mitad del programa significaba que todo iba mal.

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Por mi parte deciros que llevaba documentos que me habría gustado enseñar: fotografías de Madrid Rock atestada de clientes días antes de su cierre, declaraciones de sus trabajadores asegurando que el negocio iba viento en popa y que la clausura no tiene otra causa que la de que el negocio inmobiliario es más rentable que el de la venta de discos, datos del anuario de la SGAE que avalan que todos los años sus ingresos aumentan, datos de ASIMELEC que confirman a cuanto asciende la gratuidad de la copia privada durante dos mil cuatro: 8.978.188.560 pesetas en canon… Pero nada. No había tiempo.

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A Chenoa le falta relacionarse un poco más con los que vivimos en este planeta. Sorprendentemente en los papeles que llevaba (y que tan comentados han sido) tenía una anotación que me enseñó mientras pasaban los videos. La anotación ponía “para hacer una copia privada no hace falta tener el original”. Era mucho más comedida y comprensiva detrás de las cámaras que ante ellas. Le pedí (le imploré) que dijera todo aquello, le dije que sería la heroína de sus admiradores y que ella se debe a sus seguidores y no a los empresarios avariciosos que le llenan el coco de lamentos en plan los ricos también lloran. No hubo manera.

El post completo, aquí.