El principal inspector de la misión asignada a buscar armas de destrucción masiva en Iraq, Charles Duelfer, informó ayer ante la comisión de Inteligencia del Senado estadounidense que no existen tales amenazas y no ha encontrado resto de ellas.

A cuatro semanas de las elecciones presidenciales, el presidente de EEUU ha insistido en que el régimen de Sadam contaba con un largo historial de posesión y uso de armas de destrucción masiva, de odio a EEUU y estaba incluido en la lista del Departamento de Estado de naciones patrocinadoras del terrorismo internacional.

Para Bush el tema de Iraq, la seguridad y la guerra en contra del terrorismo desgraciadamente es uno de los puntos más fuertes de su campaña política. Pero siempre hay excusas:

La Casa Blanca, el Gobierno británico y el gobierno provisional de Irak han coincidido en destacar que el informe deja claro que Sadam Husein tenía la capacidad y la inteción de desarrollar el armamento prohibido.

La cual no suena tan disparatada, pero hay un pequeño detalle que la invalida:

Duelfer ha confirmado que "a pesar del deseo de Sadam de retener los conocimientos de su equipo nuclear y de sus intentos por quedarse con algunas partes clave del programa -después de 1991-, durante los siguientes 12 años la capacidad de Irak para producir armas disminuyó.

Las intensiones no arman bombas nucleares por si solas. Si la capacidad para producir armas disminuyó a partir del 1991 significa que Hussein era mucho más peligroso hace 6 años que hace 6 meses.