Ir a comprar juegos de Xbox se ha convertido practicamente en un ritual sabatino totalmente pagano, superficial y comercial. Shame on me. Pero bueno, este fin de semana no fue la excepción y me compré Burnout 2. El juego es simple y poco real en ciertos aspectos pero es super divertido y aparte tiene un crash engine sumamente exacto y excesivamente real. Y yo soy fan de los choques en los carros, soy tan fan que me gustan...ya he hablado de eso antes.

Así que desde hoy el Burnout y yo hemos adquirido una especie de relación. Aparte del modo de campeonado que de por si ya es excelente, sobre todo cuando empujo a un "contrincante" para que se haga mierda contra un camión y luego disfruto viendo eso en el replay...pero la parte que más me ha gustado es el crash mode, en que el objetivo es basicamente causar el mayor daño posible acelerando al máximo por una avenida grande, pasándote el semáforo en rojo y una vez más haciéndote mierda contra algún vehículo que cruzaba de la forma más normal e inocente.

Cada vez que me choco me entra la risa floja. No puedo parar de reirme. Lo veo una y otra vez, lo hago una y otra vez...y me rio, cada vez me rio más. Mientras más buses se voltean y más carros saltan al aire del impacto más me rio. El Burnout es como mi terapeuta: me relaja, mientras más carros destrozo en el juego más relajado me siento.

Se los recomiendo extensivamente.

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