Soy fan de la cultura kitsch, esto desde que llegué a México, desde luego. Poco a poco me voy interesando en mayor medida en buscar, observar, encontrar y si es posible, fotografiar ejemplos kitsch.

Asi que ahora me meto a mercaditos, que en México D.F. son como portales a realidades alternas definidas por los dueños de cada uno de los puestos que componen el mercado. Otro día hablaré más de esto, pero creo que sirve como buena introducción a lo que me pasó el sábado:

Acompañado de Ximena me metí al mercado que está a 4 o 5 cuadras de mi casa, entre VideoCDs de el Señor de los Anillos segunda parte (...), verduras frescas y ropa indígena encontré el disco nuevo de los Red Hot Chili Peppers. Al verlo le digo a Ximena con ese tono de yo tengo la razón y el resto no: "las disqueras nos roban, asi que ahora yo solo compro discos piratas, ademas que es exactamente lo mismo" y pagué 15 pesos (1.5 dólares, 1.4 euros) por el CD. Feliz y contento despues de comprar la comida en el supermercado regreso a la casa, y me preparo a escucharlo.

Mala sorpresa me llevé cuando a la mitad del disco todo el audio se distorsiona, hasta el punto de ser in-escuchable.

La RIAA es como Diós, me castigó.

...¡ah no! el que castiga es el diablo...