Esta bacteria que come plástico será un nuevo método de reciclaje
Denise Torres | Shutterstock

Escondida entre las botellas de plástico, un equipo de la Universidad de Kyoto ha encontrado una bacteria capaz de alimentarse de este material. Y por primera vez se ha conseguido cultivar, estudiar y medir la capacidad de estos organismos. Con estas bacterias que comen plástico se abre una puerta increíble a un futuro donde este material podría ser tratado fácilmente y ya no supondría el problema medioambiental que es ahora mismo. Y, aunque este descubrimiento es nuevo, lo cierto es que ya hace tiempo que conocíamos la existencia de ciertos seres capaces de biodegradar el plástico. Pero nunca con tanta eficacia. Y nunca habíamos conseguido "trabajar" con ellos. Ahora, todo eso, ha cambiado.

Así son las bacterias que comen plástico

Ideonella sakaiensis, así se llama esta bacteria capaz de alimentarse de PET, o tereftalato de polietileno, uno de los plásticos más utilizados en todo el mundo. Prácticamente todas las botellas y envases de plástico de uso común utilizan este compuesto, debido a sus propiedades. Las mismas propiedades que le confieren su inusual resistencia, pues el PET no es biodegradable. Al menos hasta la fecha. El único proceso actual para deshacernos del PET es llevarlo a una planta de procesado, clasificarlo y reciclarlo para hacer nuevos envases. No obstante, los desperdicios de PET permanecen en la naturaleza virtualmente para siempre. Eso supone problemas medioambientales graves.

Ideonella sakaiensis tiene un juego de enzimas, jamás visto hasta ahora, capaz de degradar el PET para alimentarseSin embargo, Ideonella sakaiensis, las bacterias que comen plástico, sí que son capaces de alimentarse de este polímero. Para ello cuentan con un juego de enzimas jamás visto hasta la naturaleza. Las enzimas son proteínas encargadas de degradar un producto. La primera de ellas se encarga de convertir el plástico en un producto llamado mono(2-hidroxietil) tereftalato, o MHET. Una vez que se ha "digerido", el MHET es capturado por Ideonella y vuelto a "digerir" mediante otra enzima, pero esta vez dentro de la bacteria. Así, este organismo convierte al PET en su fuente principal de carbono.

Aunque la bacteria degrada muy lentamente el PET, lo cierto es que crece rápidamente y en casi todo tipo de medio. De hecho, la bacteria fue encontrada en una planta de reciclaje de PET (qué mejor sitio para ella, ¿no?) Esto supone una ventaja. Con la ingeniería genética adecuada podríamos desarrollar un organismo capaz de deshacerse de todos esos residuos que están suponiendo un problema actualmente. Sin duda, se abren nuevas puertas a la descontaminación plástica. Aunque todavía tardaremos un tiempo en ver los resultados.

El enigma evolutivo

A pesar de la novedad, lo cierto es que no es primer organismo capaz de comer plástico que conocemos. Ya teníamos noticias de algunos hongos y bacterias concretos. Pero nunca se habían podido caracterizar tan bien. Tampoco se ha podido experimentar con ellos. Además, no parecen tan eficientes, aunque eso lo definen las pruebas. El arma secreta que hace a estas nuevas bacterias que comen plástico tan especiales, como decíamos, es su juego de enzimas. Éstas son completamente nuevas. Según los análisis, no existe ninguna enzima parecida en lo que tenemos registrado en nuestras bases de datos. Sí tienen ciertas homologías (parecido) con algunas otras enzimas. Pero al final casi todas contienen estructuras parecidas de base. Pero no. Estas enzimas son, decididamente, nuevas para nosotros.

Ya conocíamos algunos hongos y bacterias capaces de comer plásticosLa cuestión, entonces, es: ¿de dónde vienen? El PET es un plástico que tiene apenas setenta y cinco años. ¿Cómo ha conseguido una bacteria evolucionar para alimentarse casi en exclusiva de este tipo de plástico en tan poco tiempo? Por supuesto, debe haber un precursor. Y luego una serie de afortunadas mutaciones. Ideonella sp. ya se conocía. Pero este caso es especialmente llamativo. Todo un reto para los biólogos evolutivos. Además, es un reto que nos ayudará a mantener un medio ambiente más limpio.

bacterias que comen plástico

Andriy Solovyov | Hipertextual

Solo el tiempo nos responderá a esta y otras preguntas que surgen en consecuencia. Quién sabe si no descubriremos, incluso, mecanismos imprevistos. En cualquier caso, los beneficios brillan por sí mismos. Con una legión de bacterias que comen plástico capaz de deshacerse de un problema de contaminación serio (como puede ser el PET), ya tenemos una batalla ganada. Lo mejor, probablemente, es que el trabajo con este tipo de organismos es rápido y eficiente. Probablemente tengamos medidas experimentales de biorremediación en breve. Y, por tanto, puede que podamos limpiar una de las tantas manchas que dejamos en nuestro mundo, sin querer, de una vez por todas.

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