El efecto Streisand, o por qué es tan difícil censurar contenido en Internet
Por Piotr VaGla Waglowski, http://www.vagla.pl [Dominio público], via Wikimedia Commons

Si estás familiarizado con las leyes de Internet, sabes que el efecto Streisand es el fenómeno por el cual un intento de remover o censurar un contenido determinado tiene como consecuencia la difusión mucho más amplia de esa información.

El nombre tiene como origen el caso de unas fotografías de la casa de Bárbara Streisand, tomadas en el año 2003, su intento de suprimirlas y la posterior difusión de éstas hasta hacerse imposible eliminarlas de la red. Streisand demandó al fotógrafo (Kenneth Adelman) por violación de su privacidad. Para el momento en que se presentó la demanda, la fotografía (tomada para documentar la erosión costera de la zona de California donde estaba ubicada la casa) había sido descargada sólo siete veces, dos de ellas por los propios abogados de Streisand; un mes después de presentarse la demanda, más de 420.000 personas habían visitado el sitio web.
El miedo a perdernos algo de lo que los demás están hablando, nos hace buscar automáticamente el contenido restringido.

Otros casos célebres del efecto Streisand incluyen el intento de la Iglesia de la Cienciología de eliminar un video de Tom Cruise a través de un reclamo de copyright, que resultó en la creación de una campaña completa anti-cienciología (el Proyecto Chanology), o la decisión de la Corte Suprema del Reino Unido de bloquear acceso a la Bahía Pirata, que incrementó su número de visitantes en 12 millones.

Este efecto no se restringe sólo a Internet: es bien sabido que la manera más efectiva de disparar las ventas de un libro es censurarlo, como ha sucedido con libros como "Persépolis" o la saga de "Crepúsculo."

En el nivel más básico, los seres humanos presentan un grado natural de curiosidad, que al verse reprimido por el intento de censura y combinarse con el miedo de perderse algo de lo que los demás están hablando, nos hace buscar automáticamente el contenido restringido.

efecto streisand

Copyright (C) 2002 Kenneth & Gabrielle Adelman, California Coastal Records Project, www.californiacoastline.org, CC BY-SA 3.0.

¿Puede Internet olvidarte?

En años recientes ha habido largas discusiones legales sobre el llamado "derecho al olvido", en la medida en que algunas personas han intentado -mediante procesos de litigio- remover información sobre sí mismos de motores de búsqueda. El ciudadano español Mario Costeja González encabezó un juicio largo y complejo para que Google eliminara resultados de búsqueda que databan de dieciséis años atrás (sobre la venta de una propiedad), y a pesar de haber ganado el juicio, estableciendo así un caso emblemático para la doctrina del "derecho al olvido", al momento de escribir estas líneas su nombre arroja 8100 resultados de búsqueda en Google.

Internet es el equivalente tecnológico más cercano a la mitológica Hidra, se le corta una cabeza y se multiplica.

Sin entrar en consideraciones sobre los peligros que representa el teórico derecho de ser olvidado para la libertad de expresión e información, lo cierto es que Internet es el equivalente tecnológico más cercano a la mitológica Hidra, y que no puede esperarse que al cortársele una cabeza ésta no se multiplique.

Según Jansen y Martin, de la Universidad de Wollongong, el efecto Streisand es la consecuencia de una táctica de censura fallida, en la cual el intento de reducir la indignación de la gente no resultó exitoso. Esto significa, básicamente, que para censurar contenido de manera efectiva no basta con retirar ese contenido de Internet o de cualquier otro medio: es necesario lograr también que este acto pase inadvertido, o que intimide a la gente de modo tal que ésta se autocensure.

Por suerte para nosotros, la estructura de nodos de la red no es idónea para permitir ser fácilmente obstruida, pues la información es fácilmente redirigible y encauzable por otras vías. Ésta es la razón de que sea tan difícil censurar contenido en Internet: implicaría tener que cortar todas las cabezas de la Hidra, al mismo tiempo.

Te recomendamos

Puedes intercambiar opiniones con otros lectores de Hipertextual en nuestro canal de Slack. (¿Por qué ya no hay comentarios?)