El lado más desconocido de los campos magnéticos galácticos
Galaxia espiral Messier 100 (NGC 4321). Créditos: "A catalog of digital images of 113 nearby galaxies", Astronomical Journal. Fuente: IAC

Los campos magnéticos están relacionados con fenómenos como las auroras boreales o la orientación de las aves migratorias. También son los responsables de que una aguja sostenida sobre una rosa de los vientos se oriente en dirección N-S, una propiedad que la humanidad ha utilizado durante siglos en las brújulas. Para explicar la existencia del campo magnético terrestre, los científicos habían utilizado tradicionalmente el conocido efecto dinamo. Según esta idea, los movimientos del hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra son los responsables de la generación del campo magnético del planeta.

Los científicos se habían centrado hasta la fecha en detectar y mapear los campos magnéticos de las galaxias, asumiendo que el efecto dínamo funcionaba igual que en la TierraUn nuevo estudio del Instituto de Astrofísica de Canarias pone en cuestión la teoría lineal de la dínamo, dando un giro a los trabajos sobre los campos magnéticos galácticos. Su investigación, publicada en la revista Astrophysical Journal Letters, ha obtenido evidencias significativas de que la fuerza de los campos magnéticos a gran escala depende de la velocidad de rotación o de la materia en movimiento de las galaxias. En otras palabras, los científicos del IAC han mostrado por primera vez que las galaxias con mayor velocidad de giro o más masivas presentan también mayores campos magnéticos uniformes a gran escala.

El efecto dinamo es el más popular para explicar la existencia de los campos magnéticos en las estrellas y los planetas como la Tierra. En las galaxias, de acuerdo a los conocimientos que teníamos hasta la fecha, puede darse un proceso similar que mantendría uniforme dicho campo magnético. Sin embargo, los resultados experimentales eran escasos, dado que los investigadores se habían centrado en mapear y detectar los campos magnéticos en galaxias de manera individual. En otras palabras, se había asumido que la teoría de la dínamo funcionaba del mismo modo que lo observado en nuestro planeta. Para comprobarlo, el IAC ha intentado probar el efecto dinamo tomando galaxias aisladas, es decir, aquellas que no forman parte de un cúmulo galáctico o que no están influidas por la interacción con otras galaxias.

Al analizar los resultados, los científicos vieron que las galaxias que rotaban más rápido o que eran más grandes presentaban en realidad campos magnéticos más fuertes. En otras palabras, la evidencia experimental señala que, al contrario de lo que se creía, los campos magnéticos no serían uniformes a gran escala. Según señalan desde el IAC, también "han encontrado evidencias de que el campo magnético ha detenido su evolución cuando la masa dinámica es fija en las galaxias". El objetivo de los próximos estudios será analizar la posibilidad de que la teoría de la dínamo explique las galaxias en el pasado. Un reto que deberá ser estudiado en galaxias con desplazamientos al rojo elevados, como apuntan los científicos. Sus resultados permiten arrojar un poco de luz para entender cómo funciona el universo, que no podría ser comprendido sin los campos magnéticos. Conocer su origen y evolución es clave para profundizar más en aspectos como la evolución de la vida en la Tierra o la formación de las estrellas.

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