"Con catorce años escuchó que algunas mujeres podían estudiar en San Petersburgo o el extranjero". Y así, persiguiendo "unicornios alados" como el que representaba que una chica de su época se formara, Marie Curie comenzó a prepararse por las noches estudiando con esa luz de la esperanza."El mundo de la ciencia está muy permeado por el sexismo", afirmó la periodista Rosa Montero

Así fue como retrató ayer la periodista Rosa Montero a una de las mentes más brillantes de la historia, en el ciclo Ni ellas musas ni ellos genios, organizado por la Asociación Clásicas y Modernas y la Fundación Obra Social La Caixa. La segunda ponencia, tras la conferencia sobre Simone de Beauvoir hace una semana, repasó la vida y la trayectoria de una de las cuatro personas en el mundo que tiene el honor de contar con dos Premios Nobel, junto a Fred Sanger, Linus Pauling y John Bardeen.

"El mundo de la ciencia está muy permeado por el sexismo", afirmó la periodista y escritora al repasar algunas de las injusticias más importantes de la historia de la investigación, como el olvido de Lise Meitner o Rosalind Franklin, la desigualdad a la hora de valorar el mismo currículum vitae o la reciente polémica con Tim Hunt. "Esto es lo que ocurre en la ciencia a día de hoy, así que imaginad cómo sería en el siglo XIX", reflexionó Montero.

Marie Curie

El matrimonio Curie en su laboratorio.

La periodista publicó en 2013 La ridícula idea de no volver a verte, un libro inspirado en el diario que Marie Curie escribió tras el fallecimiento de su marido Pierre. "Eran una pareja de raros, de estrellas errantes que se encuentran en el universo", comentó Rosa Montero, quien afirmó estar interesada solo en aquellas personas fuera de lo normal. Y el matrimonio Curie lo era, inspirado y motivado por el afán de descubrir el radio y el polonio, "despertándose a las tres de la mañana para ir a contemplar llamitas verdes en su laboratorio", bromeó la periodista.Marie Curie es una de las cuatro personas en la historia que ha recibido el Premio Nobel por partida doble

La pareja formada por Pierre y Marie Curie no consiguió únicamente logros extraordinarios en el campo de la física y la química. Cuando les dieron el Premio Nobel de 1903, Pierre se negó a recibirlo en solitario. La Academia entonces decidió premiar también a la investigadora polaca quien, sin embargo, no pudo dar el discurso para agradecer el galardón. Fue Pierre, de nuevo, el que brindaría el homenaje que la comunidad científica se empeñaba en rechazar, minusvalorando el trabajo de la investigadora.

Parte de ese sexismo imperante continuó tras la muerte de Pierre, quien falleció atropellado por un carruaje. "Hay quien sostiene que Marie Curie solo realizó sus extraordinarias contribuciones en vida de su marido", explicó Montero, que añadió que la científica recibió los dos galardones por mérito propio -el siguiente sería el Premio Nobel de Química de 1911. En la segunda parte de su trabajo, la investigadora polaca se vio muy influenciada por una carta que recibió de su padre dos días antes de morir. En la misiva, le enviaba una felicitación por haber descubierto el radio "aunque no sirviera para nada". Estas palabras alentaron a Marie Curie a buscar las aplicaciones del elemento químico durante el resto de su vida.

Marie Curie

Marie Curie, una investigadora brillante en un mundo de hombres, como demuestra esta imagen del Congreso de Solvay.

"Lo insólito es que fue capaz de hacer lo imposible", aseguró Montero. Su vida fue una demostración, según la periodista, de que si alguien no para de "dar cabezazos contra la pared, al final la rompe", ironizó la escritora. Montero comentó que Marie Curie no abordó durante su vida la cuestión del feminismo. "Pero uno al final elige sus fuerzas", sostuvo la periodista ante un auditorio abarrotado. Lo que tampoco hicieron ni ella ni Pierre fue reconocer el peligro del radio, el elemento químico que hallaron y que "al final les acabó matando", afirmó durante la charla. El extraordinario legado de la pareja continuó en una de sus hijas, Irène Joliot-Curie, que recibiría el Nobel de Química de 1935 junto a su marido, Frédéric Joliot.La científica es la única mujer que reposa en el Panteón de hombres ilustres de París

Pero la carrera investigadora de Marie se vio envuelta en la polémica al final de su vida. Años después de la muerte de Pierre, "se volvió a enamorar de un matemático francés -Paul Langevin- que estaba casado", comentó Montero. Aquella relación haría que la sociedad y la prensa de la época tachara a Curie de adúltera. "En todo caso no era ella", dijo Montero, quien comentó que incluso llegaron a "apedrearle su casa". La mujer que había sido considerada como una "gloria para Francia" pasó a ser denominada como "la extranjera adúltera".

Más allá de la polémica, Montero describió a Marie Curie como una auténtica "fuerza de la naturaleza" que nos enseñó a vivir el presente. Curiosamente, décadas después de su muerte, la polaca es la única mujer que reposa en el Panteón de los Hombres Ilustres de París, ironizó Montero. Una reflexión que ayuda a entender el sentido del ciclo de conferencias Ni ellas musas ni ellos genios, que cuestiona el imaginario de la creatividad.

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