Por fin he visto The Grand Budapest Hotel y mis miedos se han disipado. El hecho de que le hubieran dado tanto bombo a la última película de Wes Anderson me generaba un escepticismo que se iba acrecentando a medida que me acercaba a la sala de cine. Pero no, lo ha vuelto a hacer, la última película de Anderson es una obra maestra que se une a éxitos del director norteamericano como Rushmore, The Royal Tenembaums, Hotel Chevalier o Moonrise Kingdom, entre otras. Pero, ¿qué tienen las películas de Wes Anderson para ser tan especiales? Desde luego, el estilo característico del autor hace que con sólo ver cuatro planos de una película suya la reconozcamos, pero, ¿cómo ha conseguido semejante cosas?. Aquí van estas cuatro razones por las que asegurar que Wes Anderson es uno de los mejores directores de nuestros tiempos o, al menos, reconocer por qué sus películas son tan características.

Es extremadamente meticuloso

Tanto el tratamiento fotográfico de todas sus películas a nivel plástico como cada uno de sus planos nos direccionan hacia esta idea. Cada uno de los decorados están pensados hasta el último detalle, cada plano tiene una reflexión profunda antes de ser ejecutado y cada una de sus escenas tiene como máxima conseguir la ambientación perfecta para la narración de la película. Prueba de ello es su obsesión por la simetría y los excelentes resultados que le han reportado.

No es convencionalista

No se debe confundir meticuloso con arraigarse con fuerza a los cánones preestablecidos. Todas las películas de Wes Anderson derrochan creatividad y todavía no me he encontrado con ninguna en la que no veamos un guiño técnico macarra. ¿El más conocido? El "prohibidísimo" uso del zoom-in en sus primeras películas, que ahora ha refinado mediante travellings.

No hace películas, hace cuentos

Todas las películas de Wes Anderson son en realidad cuentos cinematográficos. Y sí, muchos lo han intentado, pero son muy pocos los directores capaces de conseguir que una película sea mejor en la pantalla que en nuestra imaginación. Sabe fotografiar la ternura como nadie y darle movimiento. Y esto gracias a sus maravillosos guiones y a los dos puntos arriba mencionados.

Tiene un sentido del humor muy particular

Wes Anderson sabe jugar en uno de los terrenos más peligrosos y casi hacer películas "ñoñas". Pero como buen maestro de la compensación, no sólo busca el equilibrio de la simetría en sus planos, si no que trata de combinar un sentido del humor en ocasiones ácido. Y lo consigue.

Son cuatro motivos aunque, francamente, se me ocurren muchos más. Quizás es una opinión demasiado personal pero yo lo tengo claro: Wes Anderson es uno de los mejores directores del momento. Y eso que ni siquiera he mencionado la banda sonora de sus películas.

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